La felicidad como cosa abstracta no existe. Puesto que depende del alma de los seres, de sus intenciones y de la intesidad con que la busquemos en circunstancias concretas.
Querer conseguirla a través de logros enormes y llamativos nos dejará en un callejón sin salida, lejos de todo final "feliz".
Pero sí podemos tener "fe" de encontrárnosla descubriendo la esencia de las pequeñas grandes cosas de la vida.
Entonces, la vida nos depara un camino natural creado para nosotros aún desde antes de nuestro nacimiento; y que nos brinda la oportunidad de unirnos en un viaje enriquecedor al cual no debemos temer, sino respetar. Ya que de acuerdo a nuestra propia actitud hacia la vida, estaremos (o no) honrando la voluntad que pusieron nuestros antepasados al concebirnos, y lo que es aún más importante, tendremos el derecho de elegir el mejor camino para cada uno de nosotros, para nuestra familia y el mundo que nos rodea.
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